La criatura que no tiene cerebro, pero muestra inteligencia, un gran enigma de la ciencia.

En todo el planeta y principalmente el reino animal cuenta con una gran variedad de especies; algunas magnificas y gigantescas como la ballena o el elefante, otras imponentes como el león, veloces como el guepardo, curiosas como el ajolote y nobles como él manatí. 



Pero en la naturaleza también existen algunas muy extrañas, casi sacadas de una película de ciencia ficción, y la ciencia le cuesta un poco de trabajo clarificarlos.

En este caso en específico el moho limo es una de las formas de vida más inquietantemente extrañas en el planeta


No es un animal, tampoco es un hongo, y menos es una planta, esta “criatura” consta de varias especies de amebas complejas y unicelulares del misterioso reino protista.



En conjunto, estas células forman pequeñas colonias capaces de aumentar su tamaño, tener movimiento o incluso mostrar inteligencia.


Un equipo de científicos del Centro Nacional Francés de Investigación Científica (CNRS) se encuentra estudiando al moho limo para conocer cómo es que, 

sin contar con un sistema nervioso, puede aprender acerca de su entorno.

Hasta estos momentos las investigaciones han rebelado que este ser absorbe las sustancias que lo rodean por medio de venas, y así comprende qué es lo que está pasando, además de que le transmite sus "conocimientos" a otros limos. 




La investigación, publicada en la prestigiosa Philosophical Transactions of the Royal Society B, detalla los experimentos a los que fue sometido un ejemplar de Physarum polycephalum, una gota unicelular con múltiples núcleos y candidato para estudiar la inteligencia del limo.


El equipo de científicos creía que, con base en las observaciones realizadas, que el limo Physarum polycephalum se comunicaba con otras manchas de moho al fusionar sus redes venosas, lo que implica que la información fluye a través de esos conductos.




En uno de los experimentos se colocaron gotas de moho limo cerca de alimento, separadas por sal. La sal de mesa no es dañina para los limos, pero tampoco es de su interés, ya que tardan mucho más en arrastrarse sobre ella en comparación con una superficie lisa.

De acuerdo a las observaciones, los limos parecen aprender que la sal no los afectará, lo que provoca que sean menos reacios a pasar sobre ella, y posteriormente transmiten esa información a sus compañeros.


En un segundo experimento consistió en dividir a los limos en dos grupos, uno de ellos tendría que atravesar un puente cubierto con sal para llegar al alimento, mientras que el otro lo hacía por un puente libre.




Cuando a los dos grupos se les presentó un puente con sal, el grupo que ya estaba acostumbrado pasó por el puente rápidamente y sin problemas, mientras que el otro grupo dudó acerca de cómo debían proceder.


Esta peculiar criatura ha despertado el interés de las personas, en especial en Francia, en donde el Zoológico de París tendrá una exhibición especial de este peculiar ser unicelular.


Los zoólogos lo llaman Le Blob y estará presente con una exhibición temporal del 19 de octubre al 3 de noviembre, en la cual el público podrá maravillarse con todas las características únicas y maravillosas de este ser.



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