El gran Drácula, una historia de vampiros y hombres lobo

Dicen las antiguas leyendas que los vampiros y hombres lobos eran eternos rivales y aunque al principio fue cierto, solo un hombre vampiro hizo lo impensable ganarse el respeto de todo el clan de hombres lobos.



Soy Erick, un hombre lobo y líder del clan más temido y esta es la historia de cómo conocí a ese formidable VAMPIRO.

Para aquel entonces yo solo tenía 15 años y mi padre era el líder del clan más fuerte de esa época, no era para nada extraño las batallas con los vampiros, incluso batallas con otros clanes de hombres lobos, ya que mi padre amaba la justicia y el orden.

Todo eso cambio cuando los otros clanes de hombres lobos hicieron alianza con los vampiros, invadieron nuestras tierras y mataron a muchas personas, los que quedamos vivos fuimos esclavizados, mi padre no murió, pero perdió su honor su orgullo y sus tierras. Constantemente éramos amenazados y humillados, yo por mi parte no podía hacer nada porque a un no podía convertirme en lobo, mi impotencia al no poder hacer nada era enorme. 




Un día como cualquiera llegó un hombre muy misterioso a nuestras tierras, era un hombre alto con vestimentas negras, mirada fría y algo amenazante, sus ojos eran de un color muy peculiar, en el día eran color plata y en la noche eran color rojo como la sangre, siempre llevaba en su hombro un enorme cuervo. Aquel hombre era muy misterioso y causaba extrañeza entre los habitantes.

Mi padre y yo trabajábamos en un bar y a la vez dábamos alojamiento a un buen precio, apenas ese hombre entró a nuestro bar mi padre se percató que era un vampiro, así que se mantuvo alerta.

- Una cerveza bien fría y con mucha espuma. También busco donde dormir, me quedaré por unos días.

- Aquí tenemos habitaciones a un muy buen precio, pero este bar y estas tierras es una pocilga para un joven tan elegante como usted.

- Antes era uno de los mejores lugares, no sé en qué momento se volvió todo un desastre, pero ya estoy acá.

- Mi hijo lo llevará a su habitación, aquí tiene las llaves.

Con mucho miedo lleve al hombre vampiro a su habitación, pensé que ese día sería comida para él.

- Tranquilo niño, no me interesa la sangre de los lobos, tengo gustos muy finos. Pero si me gustaría saber que pasó en estas tierras.

En aquel momento le relate la historia, no entendía porque estaba tan interesado pero su expresión cambio cuando le dije que los hombres lobos que invadieron y se adueñaron de nuestras tierras estaban aliados con algunos vampiros.

- Usted debe ser como ellos.

- No me compares con esas basuras. Quiero descansar y odio cuando perturban mi tranquilidad, ahora fuera.

Pasaron los días y aquel vampiro no hizo nada extraño y por alguna extraña razón mi padre hablaba con él con total tranquilidad, yo sin embargo lo seguía detestando por ser un vampiro, mi ira aumentaba cuando me sonreía sarcásticamente o me llamaba perro sarnoso, le encantaba burlarse de mí.





Una noche mi padre y yo atendíamos el bar, entraron los del clan enemigo a humillarnos y robar nuestro sustento, escuchamos gritos, los vampiros atacaban nuestras tierras.

- ¿Que está pasando? Pregunto mi padre

- Estamos pagando la deuda con los vampiros, tienen hambre y le ofrecimos estas tierras, ja ja ja que lastima.
Mi padre se convierte en lobo con un aullido llama a los de su clan.

- Defenderé estas tierras con mi vida, no permitiré que sigan haciendo atrocidades, ¡Erick! Sube a la habitación de aquel hombre y dile que te lleve lejos de aquí.

Los del otro clan se transforman en lobos y empiezan a luchar con el débil clan de mi padre, yo por mi parte subí asustado a la habitación del hombre vampiro.

- ¡Señor, hay que salir de aquí las tierras fueron invadidas, si no salimos pronto nos mataran, vamos!

- ¡Pero que ruidoso eres niño! Odio que perturben mi tranquilidad, aquí nadie va a huir. Ven conmigo.

La expresión de aquel hombre cambio a una mirada psicópata.

El hombre agarró el cuello de uno de los hombres lobos del clan enemigo y lo destrozó con mucha facilidad, al salir el hombre observó a los demás vampiros y a una velocidad logra cortar con sus garras las cabezas de varios, los vampiros se quedaron helados al verlo y cuando vieron su rostro retrocedieron con mucho miedo.

- ¿Qué pasa, porque temen? El hombre vampiro de un golpe abre la tierra en dos, los hombres lobos del clan enemigo en manada lo atacaron, pero hombre con una velocidad y algunos golpes desmembró sus cuerpos, los vampiros se arrodillaron pidiendo su perdón.

- ¡Porque se arrodillan ante un vampiro que es igual a ustedes! Dice el líder del clan enemigo.

- No podemos hacer eso, este hombre no es como cualquiera, atacarlo significaría morir, lo siento, pero nos retiramos.

- ¿A dónde creen que van? Si quieren salir vivos de aquí maten a esos hombres lobos, sus aliados, cuando terminen dejaran estas tierras en paz, de lo contrario los destruiré uno a uno.





Los vampiros asintieron con sus cabezas y traicionaron a los hombres lobos acabando con ellos, aquel hombre vampiro agarró el cuello del líder del clan enemigo y se lo entregó a mi padre.

- Haz lo que quieras con él, si lo destrozó, yo sería el nuevo líder del clan de los lobos, ¿quieres recuperar tu honor orgullo y estas tierras? Este es el momento.

Mi padre destrozó su cuello con múltiples mordidas dándole muerte al líder del clan enemigo.

Los vampiros que quedaron vivos se arrodillaron ante aquel hombre y se retiraron.

Ese día ganamos la batalla recuperamos nuestras tierras y volvimos a ser el clan más fuerte.

- Oye hombre vampiro, muchas gracias, sin tu ayuda nunca podríamos hacer esto, solo queda una duda, sabemos que eres vampiro, pero ¿en realidad quién eres y porque esos vampiros te temen?

El hombre con una sonrisa escalofriante le dijo a mi padre: me llaman DRÁCULA.

- ¿DRÁCULA? El de las leyendas, sorprendente. Drácula a partir de este momento tienes el apoyo de mi clan, tus guerras serán nuestras guerras, aquí tienes un amigo y aliado. Mi padre y Drácula estrecharon su mano como si de una alianza se tratara.

Yo le sonreí y casi en lágrimas le agradecí por salvar nuestras vidas y ayudar a recuperar nuestras tierras.

- Oye niño, más te vale entrenar duro, no quiero aliados débiles.

- Tendrás el aliado más fuerte y cuando eso ocurra prométeme que me tendrás en cuenta para tus batallas.

El solo sonrió de una manera amable y confiable.

Al día siguiente Drácula desapareció sin dejar rastro alguno. Hoy soy el líder de uno de los clanes más fuertes y a un peleamos con vampiros y los sigo odiando, excepto a uno que se ganó mi respeto y admiración. El vampiro más temible de todos los tiempos EL GRAN DRÁCULA.

Créditos a su autor
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