Los zombis reales de Haití: ¿El vudú haitiano resucita a los muertos?

Los no-muertos devoradores de carne han plagado las pantallas de los cines occidentales desde 1932.


Sin embargo, el estándar moderno de zombis establecido por tales películas, incluyendo el clásico de George Romero, La noche de los muertos vivientes, comparte poco en común con los zombis reales.
 

Sí, los zombis son reales. Para la gente de Haití, los zombis son un fenómeno muy real.

Según el mito popular haitiano, hay dos tipos de muerte: natural y antinatural.


Es el último tipo que puede causar problemas.



Las almas de aquellos tomados antes de su tiempo, comúnmente resultado de asesinatos o suicidios, permanecen en sus tumbas, incapaces de reunirse con sus antepasados. Estos espíritus inquietos son los que se pueden cosechar para el vudú zombi.

Se cree que los poderosos hechiceros haitianos llamados bokors tienen el poder de reanimar esos cadáveres. Esto se logra a través de la poderosa magia negra, mediante la cual el bokor puede arrebatar almas vulnerables y aprisionarlas en botellas o vasijas de barro llamadas “zombi astrales”. 


Desde este punto en adelante, el alma y el cadáver de los muertos antinaturales pertenecen al bokor.


Bajo el control del hechicero, el cuerpo no muerto puede ser utilizado para diversos fines, tanto benévolos como maliciosos. Sin embargo, comúnmente se dice que los zombis son utilizados por los bokors para el trabajo manual, forzados a trabajos interminables y sin sentido en granjas o plantaciones.

La zombificación también puede ser una forma de castigo.


Muchos haitianos creen que los bokors a veces convierten a una persona en un zombi como venganza. Incluso se cree que existe un mercado negro de esclavos zombis, donde los bokors pueden vender sus creaciones de zombis a otros hechiceros.



Los que se cree que se han convertido en zombis se parecen mucho a los de un set de filmación tradicional de Hollywood. Rostros demacrados grises; rasgos demacrados con la piel apretada contra sus huesos; expresión fija; disminye la capacidad mental y acciones caracterizadas por la torpeza y el letargo.

Además de las cualidades físicas, los zombis haitianos tienden a exhibir una mayor fortaleza física y resistencia tanto al dolor como al agotamiento, lo que los hace ideales para ser servidumbre.




De esta manera, los haitianos no temen a los zombis: son víctimas más que villanos.

En cambio, temen convertirse en zombis a manos de un distribuidor malévolo de magia negra.


Los estudiosos han rastreado el origen de la palabra "zombi" a la palabra Kongo para "alma", nzambi. Se cree que, como resultado de la trata de esclavos, la religión vudú se estableció en Haití, inspirada en las antiguas tradiciones africanas y en las severas condiciones de la esclavitud. Como tal, nació la idea del zombi. Hoy, se estima que 80 - 90% de los haitianos creen o practican la religión vudú.



Las viejas supersticiones y el miedo a la zombificación se han utilizado como una herramienta para el control político y social en Haití. De 1957 a 1984, bajo el opresivo régimen de Duvalier, la amenaza de zombificación fue explotada para sofocar la resistencia. Existían rumores de que la policía secreta empleaba poderosos brujos bokor para zombificar a cualquiera que se saliera de la línea.

Hasta el día de hoy, el artículo 246 del Código Penal de Haití hace misteriosas alusiones a considerar un "atentado contra la vida [...] sin dar muerte, [que] causará un estado de letargo más o menos prolongado". También establece que las víctimas pueden terminar siendo sepultadas como resultado de este atentado contra sus vidas, siniestramente con reminiscencias de bokor vudú y zombificación.


De acuerdo con la ley, tal crimen es similar al asesinato.




El fenómeno zombi nunca ha salido de Haití, con avistamientos de criaturas demacradas bastante comunes en muchas áreas rurales. De hecho, los informes son tan comunes que ha habido estimaciones sensacionales que afirman que hay tantos como mil nuevos zombis cada año.


Algunos académicos han intentado explicar la zombificación haitiana a través de la farmacología. Se ha determinado que ciertas plantas producen efectos psicoactivos similares a un estado similar a un zombi.


Un destacado investigador, Wade Davis, teorizó en la década de 1980 que el bokor lograba un estado de muerte mediante el uso de una potente neurotoxina como la derivada de los órganos internos del pez globo llamado tetrodotoxina, una sustancia que es 1000 veces más tóxica que cianuro.


Una vez administrada, la víctima es enterrada, creyéndose muerta por su familia. Después de esto, el bokor puede revivirlos y esclavizarlos a través del uso de drogas psicoactivas, como el "pepino zombi", que puede mantener a alguien en un estado delirante, parecido al trance, vulnerable al control mental. Se cree que otras sustancias que se cree que desencadenan una dislocación psíquica aterradora están involucradas en la creación de zombis.




Los bokors haitianos admiten el uso de polvos en el proceso de zombificación. Sin embargo, aquellos investigadores que han profundizado en el mundo espiritual del zombi haitiano han encontrado cada vez más difícil obtener muestras definitivas. 


El polvo y su receta están monopolizados por la sociedad secreta Bizango, que comenzó como pequeños grupos de esclavos que escaparon de las plantaciones durante la época colonial. Las únicas muestras que se han recuperado y probado en laboratorios se han demostrado inactivas.

¿Podría ser que los zombis haitianos son un fenómeno social y no científico? El tejido cultural del país está maduro para creer en lo espiritual. Desde el momento del nacimiento, los haitianos saben que los zombis son reales: no se trata de cuestionar si la aplicación de polvos para inducir un estado similar a un zombi podría ser el resultado de un efecto placebo. 


Como Wade Davis concluyó: "ninguna droga puede convertirse en un fenómeno social". Por ahora, la verdadera causa de la zombificación haitiana sigue siendo desconocida.



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